Expandiendo el titular de mi primera página en Español:

El desbalance en el curriculum de nuestros sistemas educativos es la causa del desbalance que observamos en nuestro mundo hoy en día

 

De nuevo, esta frase no es una simplificación. Permíteme explicar, tratando de no extenderme demasiado en esta página, lo que describo en amplio detalle en mi libro.

 

Primero unas cuantas definiciones para segurarme de que partimos de la misma base.

- Mente: aquello en nosotros que está relacionado con el procesamiento de información, de tal forma que podemos interactuar como seres humanos en el mundo físico.

- Conciente: la faceta de nuestra mente que tu percibes en tus actividades del día a día. Por ejemplo, tú normalmente estas conciente de quién eres como persona, dónde estás, las condiciones del medio ambiente en el que estás, etc.

- Inconciente: la faceta de nuestra mente que opera por debajo de nuestra conciencia cotidiana. Esta es la parte de la mente que se encarga, por ejemplo, del latir de nuestro corazón, de nuestra respiración, digestión, etc. Además, esta encargada de almacenar todos los eventos que hemos vivido en nuestras vidas. Unos de ellos pueden ser accedidos por el conciente (como cuando recuerdas un evento pasado), pero gran parte ellos permanecen "escondidos" en este inconciente, fuera de la percepción cotidiana tuya.

Se pudieran escribir libros completos acerca de cada una de las definiciones que acabo de presentar pero, para nuestra finalidad aquí, esto es todo lo que necesitas saber.

 

 Contrario a lo que la mayoría de la gente cree, el poder del conciente es insignificante comparado con el poder del inconciente

 

Piensa en la funcionalidad de nuestro cuerpo. Es una máquina asombrosamente compleja. Si tú, el conciente, tuvieras que controlar cada latido de tu corazón, no alcanzarías a hacer nada más en tu día. Esta es solo una de las millones de funciones que se deben ejecutar en nuestro cuerpo para que funcione adecuadamente. Este es un ejemplo del gigantesco poder del inconciente, concepto que es crucial para entender por qué eres como eres y por qué actuas como lo haces.

 

Los seres humanos somos criaturas emocionales. Este instrumento que utiizamos para interactuar con el medio físico de nuestro planeta, que llamamos el cuerpo humano, hace uso de las emociones para regular nuestro comportamiento. Cada experiencia que tenemos crea una impresión en nosotros: ya sea placentera o al contrario y con todos los matices posibles. Lo que nuestro inconciente esta haciendo a lo largo de nuestras vidas es asimilar todas las experiencias que tenemos en una base de datos interna. Pero no solo asimila los eventos que ocurrieron durante esa experiencia, sino también las emociones que sentimos mientras las estabamos viviendo. 

 

En otras palabras, no se trata solamente de que tu recuerdas lo que sentiste, sino que dicha emoción esta almacenada dentro de ti. Cuando te encuentras en una situación presente similar a otra que viviste anteriormente, tú vas a sentir esa emoción almacenada tan pronto como te relaciones con esa situación original (o, más exactamente, cuando tu inconciente la asocie a ese evento original, cosa que puede suceder sin que tu sepas acerca de esa asociación, ya que esta asociación se mantuvo a nivel inconciente. Esto te explica por qué a veces no te gusta algo o alguna situación, sin saber por qué). Esta asociación va a afectar tu comportamiento en esta nueva situación. Muy sencillo: te sientes atraído a eventos relacionados con emociones positivas, mientras que rechazas eventos relacionados a emociones negativas. Esto es lo que determina tu comportamiento en la vida.

 

Cada decisión que se toma en la vida tiene un componente emocional que determina su resultado final

 

En este momento en la evolución de la humanidad, todos estamos sujetos a eventos negativos en nuestras vidas. Eventos que dejan una huella emocional que afecta las decisiones que tomamos, de forma muy limitante. Si no re-procesamos estos eventos y sus emociones asociadas, nos condenamos a vivir una vida muy limitada. No podemos lograr nuestro potencial total.

 

La gran mayoría de la gente no tiene conocimiento de estos conceptos porque nuestro sistema educativo sencillamente no enseña esto. Así es como nos quedamos en creencias como: "así soy yo", "así es la vida", "hay gente que tiene muy buena suerte", creencias que inclusive tienen soportes religiosos, como "es lo que Dios quiere", etc. Nos convertimos en víctimas de un universo que no tiene sentido pero al que debemos resignarnos. Este problema se amplifica todavía más porque, a pesar de todas las racionalizaciones que usamos para justificar nuestra situación, todas esas emociones negativas crean un resentimiento que necesariamente se va a expresar de una forma u otra. Así es como se genera la violencia, el fanatismo, la intolerancia y en general la situación de nuestro mundo hoy en día.

 

 

Sí, mis explicaciones aquí sí están simplificadas. En mi libro entro en gran detalle acerca de todos estos conceptos. Una vez que lo leas, se va a volver bastante obvio lo que escribo acá. Es imperativo hoy en día que aprendamos acerca de la mente y las emociones. Que aprendamos acerca de herramientas para transformar nuestras experiencias negativas a recursos sicológicos positivos que nos den sabiduría, compasión y empatía. Es, así mismo, imperativo que esta educación emocional comience en los primeros años de colegio, de tal forma que los niños empiecen el desarrollo de estas facultades (compasión y empatía) temprano en sus vidas, a la vez que aprenden herramientas que les van a ayudar a sobrepasar los momentos emocionales desafiantes que se dan de forma natural en la vida. Padres de familia y maestros deben tener este conocimiento para que así puedan formar una nueva generación que pueda expresar su potencial completo, en armonía entre ellos y en armonía con el planeta en que vivimos.